En el año 1978 en nuestro país se disputó el mundial de fútbol y simultáneamente se llevo a cabo una sangrienta dictadura militar.Muchos jugadores de la selección nacional y sobre todo el técnico Menotti fueron criticados por ser considerados como cómplices de los militares por el silencio que aportaron ante la causa.
Sin embargo poco se habla del rol de los periodistas deportivos en aquella época que eran los comunicadores de la sociedad y donde los derechos humanos fueron avasallados por cuestiones políticas, sin duda alguna el deporte sirvió para tapar los repudiables hechos.
Las empresas periodísticas fueron cómplices porque no permitieron libertad de expresión a sus empeleados que fueron censurados y no contaron los hechos con veracidad que ameritaba, los medios hicieron que los periodistas sean funcionales.
La mayoría de los que actuaron en aquella época aun no han querido declarar ante la prensa, entre ellos se encuentran Marcelo Araujo, Mauro Viale, Enrique Macaya Márquez y Fernando Niembro. Sin dudas muchos periodistas hoy son la cara visible del periodismo televisivo actual y esto no es una casualidad.
En contra partida rompió el silencio Osvaldo Pepe, quién admitió saber lo que estaba sucediendo, pero agregó que desde su lugar no podía hacer nada para revertir el horror.
Sin embargo reconoció la censura periodística, el miedo y la perdida de sus amigos.
Aldo Proietto por otra parte fue jefe de prensa del ente Autárquico del mundial 78, aceptando la estructura de la dictadura de alguna forma y teniendo más responsabilidad que otros compañeros, y además faltándole el respeto a su propia ética personal y profesional.
Si bien los periodistas deportivos no han escrito a favor del proceso, lo discutible es que tampoco lo hicieron en contra y reemplazaron la realidad por cuestiones meramente deportivas como por ejemplo importaba más como planteaba el fútbol Menotti que los cruentos sucesos.
El poder del fútbol en nuestro país es gigante y la política junto a este deporte se han mimetizado, a tal punto que en una dictadura o en democracia el interés por la “pelota” siempre estuvo por encima de todo, inclusive ante los derechos humanos.
Lamentablente los intereses económicos y políticos de los poderosos se superponen ante los derechos humanos, como en este suceso ante el derecho a la vida, y sobre cualquier libertad, en este caso no fueron respetadas la libertad de expresión, de opinión y de pensamiento.

